Acostúmbrate a pensar que tu vida la forman por tus propios pensamientos, no hay nada más y ninguno de ellos es neutro, son verdaderos o falsos, dependen de si surgen de tu mente recta o de la errada, de ahí vivirás en la paz o en la guerra, en el Amor o en el...
Es difícil creer que nuestros pensamientos se manifiestan en imágenes, pero esa es su función; fabricarlas y más difícil aún creer que lo que vemos no es real, por eso, no podemos dudar tampoco de nuestros pensamientos, pero tampoco son nada.
Si convenimos que temo lo que me rodea por derivarse de mis propios pensamientos sin significado, hoy podemos decir que nada de lo que veo existe. Tener significado es la característica de la existencia, por tanto, mi mundo no ha sido creado por Dios.
La inestabilidad de tu vida te llega de reconocer que te relacionas con lo que no tiene sentido y tratar de llenarlo de contenido te hace creer que estás en competencia con Dios. De ahí sale tu culpa y tu temor.
Creemos desde aquí que si las cosas de este mundo fueran siempre moderadas y no tuvieran altibajos seríamos felices, pero esos conceptos son igualmente atributos tuyos, al igual que la moderación. Ninguno tiene significado por sí mismo.
Asusta pensar que eso puede ser cierto, pero hemos llegado hasta aquí paso a paso. La sinrazón del mundo se la dan nuestros propios pensamientos vacíos, desprovistos de significado real.