Por ser una afirmación que quita consistencia al mundo, nos resistimos a creerla, pero si la consideramos, vemos su realidad por el descanso que nos trae, ahora podemos entender nuestros fracasos y el desconcierto que nos producen, nada aquí tiene sentido.
Cuesta creer que lo que vemos no es real, porque lo sentimos, pero si lo fuera, todos responderíamos de la misma forma y no es así, cada uno tiene una opinión diferente, pueden parecerse, pero nadie ve exactamente igual. Lo que vemos no es la realidad.
Nuestra mente está siempre ocupada con pensamientos del pasado, a eso llamamos pensar. No creemos que el pasado pasara porque vemos sus consecuencias, pero es lo único que puede decirse de él, por tanto, cuando lo pensamos tenemos la mente en blanco.
En el pasado diste significado a las cosas que no conocías y solo te relacionas con ellas. Ese es tu mundo y tu tiempo. Por eso prevés y temes el resultado de cada cosa.
Te relacionas con lo que no es nada y eso no puede sino acabar desequilibrándote, porque tú sí eres verdad. Te cuesta trabajo reconocer la causa de tu disgusto porque ves las cosas con las que te relacionas y conoces su nombre, pero vives en el vacío.
Vives en un mundo que no es el tuyo, donde todo te es ajeno y tú mismo diste el significado a las cosas que te rodean, donde, por tanto, lo que piensas acerca de él tampoco tiene significado ¿cómo ibas a saber la causa de lo que te disgusta?