ALUMBRANDO UN SUEÑO

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Descripción

“Un nacimiento físico, no es un comienzo, es una continuación.” 

 Un curso de milagros (capítulo 5, IV, 2- 4)

Cuando comencé a escribir esta pequeña historia hace ya algunos años, no podía siquiera imaginar que terminaría publicada. Tomé la decisión de redactarla como un reto y sobre todo para que no se perdieran tantas experiencias como supusieron para tu madre y para mi. Lo hice también para que tú lo conocieras, ya que siendo uno de los protagonistas estabas bien ausente en aquellos momentos, para que disfrutaras con ellas, tan amante que eres de los relatos.

Las pocas pero escogidas personas que hasta ahora han leído el manuscrito, han ido manifestando su aprobación con mayor o menor entusiasmo, la verdad que motivado por sus elogios y por su consejo se publican, pero en realidad donde tengo puesto el punto de mayor interés es en que te gusten y que te sirvan a ti, pues eres su único y genuino destinatario.Se ha desbordado un poco esta historia, parece que se nos va de las manos, pero quiero que conserves un ejemplar único con las dos partes escritas, con fotos, como en un principio había pensado y con todos los nombres originales.

No sabes la alegría que me produce poderte ofrecerte este cuento, es la visión mía de las cosa. A veces pienso que lo entenderás mejor cuando seas mayor, cuando tengas familia quizás, pero ya he aprendido con vosotros, que comprendéis más de lo que los mayores creemos. A veces se nos olvida de cuando éramos nosotros también niños y nos colocamos en una situación de privilegio fuera de lugar, reservando determina dos conocimientos para inteligencias que juzgamos más desarrolladas que las vuestras y otras cosas estúpidas como esta. Estoy convencido que entenderás lo que debas entender, aprenderás lo que necesites y conocerás los pormenores de aquella odisea que fue nuestro encuentro.

Quizás a ti en algún momento también te tocará explicar cosas de cuando eras pequeño quizás algún hijo tuyo te lo pida como tú me lo has solicitado a mi, y quizás algún día, sentado en un sillón junto al fuego o a la sombra de un pino, les leas estas paginas, entonces remotas de tu historia y de la nuestra y contemplaras encantado, como a mi me ocurre ahora contigo, su expresión embelesada, absorta en él o por él, colgado del hilo de tu cuento, conducido por tu verbo y en su cara verás como ahora yo en la tuya, ese trocito de cielo con que esta vida parca en regalos, a veces nos premia.

Pero ahora te toca a ti oír esta historia que es la nuestra, ahora es tu momento. Espero que te guste este cuento, para que te guste lo he escrito, para que nos conozcas un poco más a tu madre y a mi, para que sepas esa faceta nuestra que de no ser así te perderías y algo quedaría incompleto y tal vez confuso. Me gustaría que te sintieras orgulloso de ti y maravillado por el milagro que es lo que cuenta en el fondo este relato.

No podrás engañarme, lo veré en tu rostro, sabré si te gusta, quizás te remueva una parte tuya que a veces intuyo, cerrada, oculta, muy intima, llena de preguntas que ni quieres hacerte, oscura, con miedo a entrar, tal vez con dolor. Si es así como intuyo, espero que esto sirva para que te abras y sanar “eso” de lo que no hemos hablado, lo que te duela. Todo se puede hablar, nada hay oculto, subterráneo, vergonzoso, solo cuando lo ocultamos le conferimos ese carácter y le damos la categoría de enemigo nuestro.

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