La culpa es un invento nuestro, no de Dios. Verla es rebelarnos contra Él y despreciar la dulzura de la visión de Cristo, el regalo que Dios nos otorgó para evitarnos el dolor de su contemplación.
La culpa es un invento nuestro, no de Dios. Verla es rebelarnos contra Él y despreciar la dulzura de la visión de Cristo, el regalo que Dios nos otorgó para evitarnos el dolor de su contemplación.
Gracias, siempre Gracias, no puedo ni se utilizar otras palabras