La Voluntad de Dios es que el Amor sea tu única relación, no hay que esperar, solo desearlo como única opción. Cierra hoy tus ojos y tus puños con firmeza y abandona los amores que aún conservas para que el miedo de paso al Amor.
Aceptamos en nuestra creación la santidad y perfección de Dios y nada puede cambiar la condición de nuestro nacimiento, podemos disimularla, pero no perderla. Seguimos siendo como Él nos creó.
El instante presente es aquel en el que perdonaste tu pasado, por tanto, todo es nuevo, no hay nada que puedas recordar, por eso lo reconocerás. En él solo puedes ver al Cristo y su Amor. Imagínatelo para que sea tu único deseo.
Dios no puede desear nada que haga sufrir a Su Hijo, es una verdad frente a la que hay que pararse cada vez que algo nos lastime, por tanto, si estamos sufriendo es porque en algún momento hemos deseado otra voluntad diferente.
“Dios bendijo las creaciones falsas de Su Hijo” y lo hizo con una nueva forma de ver su mundo, una forma en la que nada de lo que allí ocurriera pudiera hacerle daño. Esa es la visión del Cristo y es para quien la pida; su regalo.
La culpa es un invento nuestro, no de Dios. Verla es rebelarnos contra Él y despreciar la dulzura de la visión de Cristo, el regalo que Dios nos otorgó para evitarnos el dolor de su contemplación.