Cuesta cree que lo que vemos es consecuencia de lo que pensamos y no al contrario como parece. Si quieres acabar con tu desconcierto aprende lo nuevo, o correcto, lo que está de acuerdo con la razón.
¿Quién no se ha sentido desplazado en este mundo? No hemos podido acostumbrarnos a sus leyes, de la misma manera que nunca pudimos dejar de ser quienes éramos. Chocamos con ellas porque no fueron hechas para nosotros.
Identificarte con las cosas que cambian fue tu primer paso para desligarte de lo eterno. Para eso primero las tuviste que imaginar y otorgarles sentido, pero nunca tuvieron sentido porque no que no es eterno no existe.
Todo lo que te rodea te es completamente ajeno, da lugar al profundo desajuste en el que vives y que olvidaste como forma de supervivencia.
Este mundo es la distracción que ideaste para olvidarte que eras Su Hijo y contiene todos los ingredientes necesarios para hacerlo, no hay nada aquí que te lo recuerde. Pídele que te ayude a trascenderlo, es tu trampa y solo no puedes liberarte.
En el instante santo está tu identidad, porque ahí abandonas lo que imaginaste que eras para diferenciarte y separarte de tu Padre, creyendo que así serías tú mismo. Ahí recuerdas que compartes con Él tu condición; el Amor, que es lo que tú eres.