Las ilusiones no lo parecen desde aquí, por eso nos atrapan, pero si tú eres real y de eso no hay duda, has de ser eterno e inmutable, piénsalo, aunque no lo parezcas. Entonces, tan solo renunciarías a lo irreal, aunque tampoco lo parezca desde aquí.
Somos libres como condición de nacimiento, aceptamos la libertad para existir. En eso nuestra voluntad y la de Dios coinciden, pero la usamos para someternos, ocultando así nuestra naturaleza y la vinculación con Dios. Eso es amnesia.
Dios nos dio Su Voluntad en nuestra creación y nos hizo libres. Pero usamos ese poder para imaginarnos que nos fuimos de Su lado y darle credibilidad a nuestra huida y así simulamos morirnos negando la libertad de nuestra creación.
El mundo es un lugar de dolor porque surgió de tu mente asustada por el aislamiento del Amor al que te sometiste al creer que habías pecado. Resuelve ahora aceptar de nuevo tu santidad y el mundo se liberará contigo.
Fuiste tú quien pensó este mundo de desencuentro y muerte para esconderte de Dios. Él, que supo de tu necesidad de regresar te regaló el perdón, pues con él, lo que no es cierto desparece y así te encuentras de nuevo en Casa.