Nuestra creación nos otorgó la paz de Dios, por eso no podemos perderla, pero por un momento preferimos las ilusiones y el conflicto la alejó de nuestra vista. Es nuestra y podemos volver a recuperarla y abandonar el sufrimiento.
Tras cada situación adversa, Dios dio una alternativa al dolor de Su Hijo; un milagro. Pero no puede llegarnos sin nuestro deseo explícito. Es sencillo, solo sepárate un instante de la pena y ofrécelo. Él vendrá al descartar el pesimismo.
Cuesta aceptar la ley del Amor, porque retenemos lo que consideramos valioso, esa la ley del miedo. Guarda tu dinero, tu amor especial… solo miedo. Para salir del miedo y hallar al Amor cambia de ley; da lo que valoras y destierra el miedo.
Dios no pudo haberte dado un camino de regreso a Él lleno de dificultades y pérdidas. Comprende esto y ahorrarás tiempo. Todo lo que conseguiste en el mundo te costó sacrificio, pero Dios no está aquí, no sigas distraído.
Perdonar todas las cosas significa no creerte ninguna de sus características; su realidad, lo que te ofrecen. Perdonar las cosas es dejar de estar sometido a sus leyes, recuperar tu libertad. Pide ayuda para hacerlo, la necesitas y está contigo.
No hay nadie a fuera. Dios solo tiene un hijo y eres tú, por eso, cuando atacas, te atacas y lo haces ocultando tu santidad, la vinculación con tu Padre, que es lo que te mantiene vivo y a salvo. Disparas contra tu propia línea de flotación.