Crees que Dios no te escucha porque estás acostumbrado a orar a ídolos, ellos ni contestan ni saben lo que necesitas. No sigas confundido, Dios siempre te oye y responde. Sabrás que aciertas, porque Su respuesta siempre es la que deseas.
Tú eres verdad porque eres la creación de Dios, ella regresa a ti cuando la invocas, restableciendo el orden que la culpa había invertido y ocupando los altares que los milagros liberaron para ser en ti, ella misma.
¡Qué la Cordura nos ayude entender esto! Toda enfermedad está sostenida por una falta de perdón, por una culpa oculta. No podemos seguir ignorando esto. Debemos sacudirnos la enfermedad y la culpa, no son propias del Hijo de Dios. Somos Él.
La Palabra de Dios proclama que solo te gobierna Sus leyes, ellas velan por tu libertad. La Palabra de Dios deroga las leyes que te limitan y condenan a muerte. La Palabra de Dios dice que eres Su Hijo.
Nunca dejaste de ser Él, porque nunca dejaste de ser el Hijo de Dios. No tuviste jamás la posibilidad de ensuciar la impecabilidad de tu nacimiento. No eres un bastardo, ni un exiliado, ni un sintierra, jamás te adoptó el mundo, ni te mudaste de hogar. Aún sigues...
Nosotros hicimos este mundo, somos sus dueños y señores, nada puede cambiarse sin nuestro consentimiento, por eso, la única manera de que lleguen milagros, es ceder el control al Cristo. Estudia y comprende la lógica que la verdad respeta.