No puedes sino ser bendito, a gritos lo dice tu razón. Eres bendito por ser un Hijo de Dios ¿cómo podrías no serlo? Sin embargo, no vives así, andas agachado todo el tiempo recibiendo golpes, tu vida lo niega. Levántate y recuérdate que siempre eres...
Fue la creencia en la pérdida de tu santidad lo que te hizo salir del cielo y llenarte de miedo. No puedes perder tu santidad, pero sí creer que la perdiste. Tu sufrimiento viene de ahí, por eso, recordarla te sacará de él. Tu santidad es tu salvación.
Te crees subordinado a un destino desconocido y vives en el miedo, lo escogiste al Amor. Es desconocido porque te ocultaste tras él, nada más. Aviso; te estás haciendo trampas en el solitario. Puedes recordar tu santidad y acabar con el dolor, el tuyo y el de los...
De la misma forma que el mundo está hecho compartiendo la mente del ego, cuando bendices, compartes la Mente de Dios. Cambia de consejero y bendice. Desconoces el poder de tu bendición por no ejercerla ¿Quién duda ahora que puede cambiar el mundo?
Te identificaste con el mundo de las formas y con tu cuerpo para olvidar que eres el Hijo de Dios, pero no pudiste dejar de serlo. Eres santo, tu santidad te acompaña, aunque la ignores está contigo, puedes envolver tu mundo con ella y convertirlo en feliz.
Tus esfuerzos van en una dirección; romper el vínculo con Dios, por eso te identificas con el lugar donde crees que habitas y con la imagen que forjaste de ti, pero no pudiste cambiar ni tu ubicación ni tu ser, formas parte de la mente Dios, eres muy santo.